sábado, 25 de mayo de 2013

Como Ser Un Seductor Vividor



Como Ser Un Seductor Vividor

En el mundo de la seducción hay varios tipos o perfiles de seductor de los cuales hoy voy a tratar de explicar uno de los que a mi modo de ver son más persuasivos , sino es el que más. Se trata del seductor Vividor.

He aquí el aliento de la convulsión, la aventura intensa y peligrosa hecha hombre, el manantial de sensaciones fuertes, una riada de energía sexual, con la sensibilidad abierta de par en par y con la libido a punto de estallar.

Es la cascada que necesita desparramarse por cualquier comarca femenina a su alcance, con especial interés en fertilizar tierras inexpertas, bondadosas y también, por qué no, comprometidas con otro hombre.
En las entrañas de las destinatarias palpita una fantasía secreta: eclosionar aunque solo sea una vez.

Las mujeres constituyen para el Vividor un edén suculento, infinito, aunque hay un grupo especialmente tentador: las decentes, formales, casadas y maternales.

Los obstáculos que el Vividor tendrá que sortear para acceder a esta selecta colección proveen un interesante desafío: maridos, padres, protectores o consejeros de la dama, unidos a las creencias y sistema de valores de esta, otorgan la dosis de peligro y aventura que el Vividor necesita para subsistir, y encima su conquista final nutrirá el motor de su forma de ser: adora sobresalir, desea que todo el mundo le considere alguien y ama que le idolatren. También venera el dinero.

El Vividor es un devorador de placer, desinhibido, apasionado, cariñoso, provocador, intenso, mendigo de nuevas experiencias, insaciable con las mujeres. Posee extraordinarias dotes sociales; se zambulle entre la gente y se las arregla para convertirse en el centro de atención.

Es un maestro a la hora de establecer contacto interpersonal, consigue que los demás capten su importancia, admiren su audacia, compitan para estar a su lado y le regalen sonrisas, abrazos, palabras y también un amor que no sea demasiado exigente con lo que él debe entregar. Su mayor orgullo es su capacidad para embelesar, la habilidad para conseguir que otros (sobre todo otras) le cuiden, le sirvan y le justifiquen.

Con independencia de sus atributos físicos, el Vividor desarrolla un don para resultar deseable, cosa que necesita comprobar constantemente. Entre otras cosas, utiliza el rosario de conquistas sexuales para probarse a sí mismo que sigue siendo atractivo.

Al Vividor no le importa dejar entrever sus defectos e incluso explota un punto de desvalimiento que empuja a las mujeres a cuidarle y justificarle. Jamás las seducidas pueden reprocharle haberlas engañado. Controla con pasmosa habilidad una amalgama de osadía, misterio y ternura, lo que despierta en las espectadoras una irresistible tentación de descubrir y la inclinación a perdonar.


El Vividor no pone trabas a casi ninguna mujer ni es escrupuloso con el método de abordaje ya que el fin siempre justifica sus medios. En su opinión, todas las mujeres albergan interesantes secretos que asaltar y guardan vibraciones de las que beneficiarse, sin embargo, prefiere mostrarse en público con aquellas que resultan sexual y socialmente codiciables porque, en su anhelo de recibir aprobación externa, ellas le devuelven un reflejo óptimo acerca de sí mismo. Las exhibe en público como el que muestra un trofeo.

Si esto no es posible porque la señora está casada, entonces distribuye la información para que la gente que él considera importante se entere y le admire, sin tener en cuenta el daño y los problemas que el secreto en boca de todos pueda acarrear a la mujer. Según el Vividor, todas las damas a las que beneficia con su atención deberían sentirse afortunadas. Y así ocurre verdaderamente mientras dura el periodo de caza y captura.

Aunque ofrezca una imagen contraria, el Vividor sufre serios problemas con su autoestima, únicamente se siente bien cuando los demás le confirman el éxito. Según él, las personas reciben recompensas o castigos por lo que hacen, no por ser quienes son, por ello pasa la vida buscando amor y aprobación a través de las conquistas, las pequeñas o grandes victorias que le permiten conservar una buena imagen.

Su energía es ambiciosa y emprendedora, en resumen, quiere y espera ser el mejor. Necesita oír que es genial incluso con sus defectos; en situaciones extremas llega a mostrar franca crueldad cuando el otro no responde como espera.

Casi todos los Vividores coinciden en su especial vinculación con su madre, con la que no rompen el cordón umbilical. En caso de ausencia materna durante la infancia, el vínculo se establece con cualquier otra mujer que ocupe su puesto.

Conclusión: El seductor Vividor necesita admiración y ser reconocido como el mejor en su terreno.
La mujer que seduce vive un momento inolvidable y raro.


Claves para seducir a un Vividor: Admírale por sus cualidades personales (entusiasmo, atractivo, tenacidad) más que por sus conquistas. Ayúdale a educar y encauzar sus emociones, anímale a ser paciente, a tomarse tiempo para disfrutar de la belleza de un modo sosegado. Acepta lo que es importante para él y equilibra explicando lo que es importante para ti.

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