miércoles, 2 de octubre de 2013

Como Seducir: Primeros Pasos De Un Seductor



Como Seducir: Primeros Pasos De Un Seductor

A partir de los siete meses, los niños observan atentamente los gestos de los adultos y de otros niños con el único propósito de imitarlos, de actuar como un espejo; es decir, utilizan el mismo paso inicial de todos los seductores adultos.

Se ha descubierto que las criaturas más atractivas logran que los mayores con los que se relacionan se agachen y coloquen el rostro a su mismo nivel, propiciando un intercambio gestual a la misma altura. Esto facilita al niño copiar, sentir e interpretar la mímica de su interlocutor.

Estos niños suelen vivir con padres que sonríen y que derrochan muestras de afecto y nutren el plano sensorial: olor, palabras, caricias, mímica. También las investigaciones demuestran que los niños más apreciados entre sus compañeros son los que reciben de sus padres una educación que les incita a amar, que es sensible a los sentimientos ajenos y que sabe interpretar adecuadamente los propios.

Los estudios constatan asimismo que a partir de los veinticuatro meses de vida, estos niños emplean técnicas de atracción muy similares a las de los adultos en lo que se refiere a la apertura hacia el otro, al clima de confianza y reciprocidad que generan. Los niños seductores suelen continuar siéndolo en la edad adulta.

Montagner, psicólogo y eminente investigador de los métodos de cooperación entre los niños, resalta los rasgos que comparten los niños líderes entre sus congéneres:

- Se convierten en líderes los niños que acogen a menudo a los recién llegados a la guardería o a clase.

- Inician actividades complejas, entretenidas y duraderas.

- Buscan de modo intuitivo el consenso más que la competencia.

- En caso de conflicto, responden a las ofensas y amenazas comportándose de forma natural.

También esperan respuestas de aquellos a quienes han agasajado, apelado o amenazado.


La orientación de una criatura hacia sus progenitores durante los primeros años de vida es de importancia vital, ya que de ello dependerán tanto la evolución de su personalidad como su forma de relacionarse en su etapa adulta con otros seres humanos. 

Arrastramos hasta la vida en pareja el mismo patrón que germinó cuando, siendo tiernos infantes, depositábamos en mamá y papá el foco de nuestro amor.

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