Como Seducir: Primeros Pasos De Un Seductor
A partir de los siete meses, los niños observan atentamente los
gestos de los adultos y de otros niños con el único propósito de imitarlos, de
actuar como un espejo; es decir, utilizan el mismo paso inicial de todos los
seductores adultos.
Se ha descubierto que las criaturas más atractivas logran que
los mayores con los que se relacionan se agachen y coloquen el rostro a su
mismo nivel, propiciando un intercambio gestual a la misma altura. Esto
facilita al niño copiar, sentir e interpretar la mímica de su interlocutor.
Estos niños suelen vivir con padres que sonríen y que derrochan
muestras de afecto y nutren el plano sensorial: olor, palabras, caricias,
mímica. También las investigaciones demuestran que los niños más apreciados
entre sus compañeros son los que reciben de sus padres una educación que les
incita a amar, que es sensible a los sentimientos ajenos y que sabe interpretar
adecuadamente los propios.
Los estudios constatan asimismo que a partir de los veinticuatro
meses de vida, estos niños emplean técnicas de atracción muy similares a las de
los adultos en lo que se refiere a la apertura hacia el otro, al clima de
confianza y reciprocidad que generan. Los niños seductores suelen continuar
siéndolo en la edad adulta.
Montagner, psicólogo y eminente investigador de los métodos
de cooperación entre los niños, resalta los rasgos que comparten los niños
líderes entre sus congéneres:
- Se convierten en líderes los niños que acogen a menudo a
los recién llegados a la guardería o a clase.
- Inician actividades complejas, entretenidas y duraderas.
- Buscan de modo intuitivo el consenso más que la competencia.
- En caso de conflicto, responden a las ofensas y amenazas
comportándose de forma natural.
También esperan respuestas de aquellos a quienes han agasajado,
apelado o amenazado.
La orientación de una criatura hacia sus progenitores durante
los primeros años de vida es de importancia vital, ya que de ello dependerán
tanto la evolución de su personalidad como su forma de relacionarse en su etapa
adulta con otros seres humanos.
Arrastramos hasta la vida en pareja el mismo
patrón que germinó cuando, siendo tiernos infantes, depositábamos en mamá y
papá el foco de nuestro amor.
LEE TAMBIEN ESTO:

No hay comentarios :
Publicar un comentario